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LE BENDICE DESDE COSTA RICA TERESA LOPEZ CON MUCHO AMOR.


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COMO NACIO GUIA PAZ EN SU CAMINO. TESTIMONIO DE TERESA LOPEZ

Mar 16, 2009

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TESTIMONIO TERESA LOPEZ AL ESCRIBIR pAZ EN SU CAMINO

COMO NACIO “PAZ EN SU CAMINO”.Testimonio de Teresa López

Una vez que nos convertimos empezamos a sentir ese primer amor. Esa necesidad de estar en la presencia del Señor a cada instante porque estamos viviendo una experiencia única. El Dios de la creación ha fijado los ojos en nuestra vida. Mas bien, es el tiempo en que nos percatamos de eso, porque El siempre ha estado acompañándonos, mas no habíamos querido abrirle las puertas del corazón.
Entonces deseamos servirle y correr a contar nuestra historia. Pero... ¡No estamos listos!
Todo siervo de Dios debe pasar primero por el desierto para llegar a la tierra de Canaán; debe subir al monte Sinaí y estar a solas con Dios y debe vencer las tentaciones, luchas interiores y otras voces, para poder discernir cuál es la verdadera voz de Dios y para qué lo ha llamado.
Y al entender su propósito, no debe correr ansioso a ese ministerio sino que debe aprender que es necesario ingresar a las aulas celestiales, a la escuela de Dios.
Tendrá que aprender lo que va a enseñar a otros a través de su propia experiencia. Tendrá que vencer su yo, dejar ir sus sueños construidos en la vida mundana y vencer los terrores y cadenas de opresión que lo ataron en su pasado. Esto no lo hará solo, sino que lo conseguirá a través de un camino diario con El Señor y la obra su Santo Espíritu.
Aprenderá en el camino que hay un tiempo para todo y quien lleva la batuta, la dirección y el propósito es, Dios mismo. Y sobre todo experimentará que este proceso es muy doloroso y solitario.
Este es el camino de los siervos de Dios que verdaderamente se comprometen con su llamado.
MI EXPERIENCIA:
El culto iba a terminar, entonces el pastor pidió a la congregación pasar adelante para hacer una ofrenda al altar para un ministerio que empezaba. Y fui adelante, pero no llevaba dinero, sino que escribí una carta a Dios donde le decía que me hiciera sierva de la oveja herida.
Y el Señor escuchó mi oración. Esto sería el inicio de un llamado a servirle en la restauración de las emociones dañadas. Pero no sabía que El tenía que escribir con sus letras en mi mente y corazón, para que yo pudiera luego, dar ese mensaje a través de mi propia experiencia.
Era el año de 1995; había vuelto a los caminos de Dios. Lo había aceptado en 1971 pero la juventud me cegó y me aparté de su senda. Pensé que tendría éxito y felicidad por delante. No sabía que con los ojos vendados y prisionera de mi misma, solo se llega al precipicio. Pero El me rescató años después; fue fiel y no olvidó cuando yo lo había aceptado. Pero para la fecha ya mi vida estaba llena de espinos y ramas secas que cortar, proceso que me dolería demasiado.

Como la mayoría de los seres humanos que no entendemos “por las buenas”, volví a su camino cuando me sentí muy enferma dado que sufría de ansiedad, taquicardia y otros síntomas muy parecidos a los que sufren los enfermos psiquiátricos.
Para entonces no sabía que sufría de hipertiroidismo, desajuste en la glándula tiroides que produce síntomas adversos físicos y emocionales. Y así en estas condiciones, acudí desesperada a la iglesia para encontrar al Señor.
Necesitaba sanidad, necesitaba encontrar su paz, pero fui presa de la ignorancia mía y la de otros, porque achacaron mis síntomas solo a opresión espiritual.
Así que mis visitas a la iglesia siempre terminaban con hermanitos que me reprendían demonios. Y yo con ansiedad y taquicardia, así que al llegar a mi casa la taquicardia era más severa.
Y acudía a la iglesia y volvía a asistir. Siempre estaba adelante para que me ministraran y la situación continuaba. Yo, entonces, me preguntaba dentro de mí, que sería lo nefasto que tenía que Dios no me escuchaba, porque no me perdonaba mis pecados
Y llegué a obsesionarme en reprender al demonio cada vez que me sentía mal. Así que de estar enferma dentro de la iglesia, pasé a estar casi neurótica porque pensaba que siempre tenía que estar con la “espada del espíritu” porque si la soltaba sería presa fácil de Satanás. No podía descansar en la oración de paz y confianza en que "mayor es el que está en mi que el que está en el mundo". Era una guerrera sin armas, débil y traumada y ahora atada al temor de alejarme de Dios aunque no encontraba paz interior, porque no sabía nada de su palabra.
Así que siempre estaba creyendo todo lo que me decían los abundantes ministros de liberación. ¡Que extraño que nunca encontraba abundantes ministros de sanidad o consolación, ministros que visitan a enfermos u otros ministerios! Y es hay que reconocer, que muchos hermanos sienten su llamado al ministerio de liberación, tal vez como una forma de ejercer control y poder, pero no saben que para esto deben ser primero preparados en las aulas celestiales.
Y yo me preguntaba... ¿Donde esta la paz que sobrepasa todo entendimiento?...
Así que en busca de paz empecé a visitar diferentes iglesias. Pensaba que la paz la encontraría dentro de los muros de una iglesia y no sabía que la alcanzaría dentro de mi mente y corazón.
Me llamaba la atención y al mismo tiempo me asustaba que todos los hermanos de diferentes congregaciones siempre me decían lo mismo: Usted tendrá un ministerio de liberación...
Y eso para mi era algo que me atemorizaba, yo tan pequeña, débil y enferma, enfrentándome contra el enemigo espiritual... Ah no, Señor.
Yo quería mejor estar en alabanza porque me gustaba cantar, cosa que hice mucho tiempo mientras estaba en la vida bohemia y mundana.
Y ese temor al enemigo espiritual estaba muy profundo en mi ser porque había nacido de traumas de la infancia dado que para que obedeciera, una empleada doméstica siempre me asustaba con que “el diablo me iba a llevar”. Ese diablo que aparece en los desfiles: de cachos grandes, de color rojo y rabo largo. Talvez le dará risa al lector, pero no hay que menospreciar los traumas de los niños porque quedan grabadas imágenes dentro de su mente que lo afectaran en su edad adulta, como era mi caso.
Por supuesto que eso lo supe mucho tiempo después cuando El Espíritu de Dios me quitó la venda y me hizo recorrer los traumas de mi infancia.
Y así seguía yo dentro de la iglesia, enferma de hipertiroidismo y con traumas desde la infancia. Iba a los cultos pero salía de allí con ansiedad y miedo así que decidí servir al Señor... talvez así podría alcanzar la paz que sobrepasa todo entendimiento y el contestaría mis oraciones. En otras palabras, estaba atada a la forma de ganar el amor condicional: Hacer algo para ganar algo. Y cómo era a Dios al que debía servir, debía entonces hacer algo muy grande... Todavía no podía entender el carácter de Dios.
Porque este miedo no solo era al diablo, sino también al Dios mismo. Al Dios que aprendí en mi infancia también. Un dios al que hay que seguirle y obedecerle sino eras castigado... Y es importante reconocer esto porque si Dios es amor, entonces... ¿Porque tantas personas no lo aceptan? ¿No será que temen a una imagen de Dios inadecuada, o han sido demasiados traumados en el amor?...
Y como expresa la Biblia con respecto a la obra de Dios, El me escogió por “débil y necia"... para avergonzar al fuerte, para avergonzar a los sabios, porque El se glorifica en la debilidad. Y allí veía y conocía a aquella hija que le había aceptado, mas no sabía quien era El y tenía terror al diablo. Esa era una sierva perfecta para que “su poder se glorificara en la debilidad”.
Aquella niña que moraba dentro de mí me dominaba y perseguía hasta dejarme sin aliento y me impedía conocer y sentir la paz que sobre pasa todo entendimiento.
IMPACTO DEL LLAMADO A SERVIR
En ese tiempo seguía orando al Señor para que me diera dirección y me mostrara los pasos a seguir. Mientras tanto decidí matricularme en la carrera de Archivo Administrativo y cuando fui a la inscripción los papeles desaparecieron, así que no entendí que Dios tenía otros propósitos, pero pensé que era que debía entonces matricularme en maestría en Historia. Y así lo hice, pero esos no eran los planes de Dios para mi vida. Y empecé las clases pero asistí solo a tres lecciones porque comencé a sentir fuertes dolores de cabeza que me impidieron continuar. Y era que Dios estaba usando las circunstancias para hablarme y mostrarme su verdadera voluntad.
Mis dolores de cabeza eran consecuencias del desorden hormonal producto del hipertiroidismo, que un tiempo después fue tratado y sanado por Dios.

Y ahora estaba yo pasando una puerta que Dios me abría debido a mis circunstancias y a los dolores de cabeza. La puerta que me abría para entender y seguir el camino de su llamado a servir con la oveja herida.
Una psiquiatra me ofreció hacerme unos exámenes médicos pero debía yo permanecer en la Unidad de Psiquiatría de un Hospital, así que no me gusto la idea, pero el dolor era más grande y acepté.
Y allí quede impactada hasta la fecha, porque jamás olvidaré lo que Dios me hizo ver y me habló en ese lugar donde estuve durante siete días... en Septiembre de 1995.
Allí llegue con un libro cristiano para “entretenerme” y unas hojas, un lapicero y un casete humilde que había hecho para las personas que sufren. Eran mis primeros intentos de ministrar y ser sierva del Señor para los heridos del alma, pero yo estaba demasiado herida...y en aquel lugar.
Allí pude ver a mujeres que habían intentado suicidarse, a jóvenes traumadas por violaciones, a una mujer en una absoluta negación de su vida. A otra mujer con un dolor tan grande por la perdida de un ser querido. Si…allí vi a los afligidos, los cautivos, los prisioneros de la cárcel del libro de Isaías (61:1)
Pero también vi a lo que más temía en ese instante: A una mujer endemoniada que invocaba a Satanás mientras las enfermas se aterrorizaban. Ah Señor... ¡Qué fuerte e impactante fuiste conmigo!
Porque realmente me impactó y yo lo que hacía era escribir versículos para cada enferma y hacerles oír el casete que había llevado. Fue muy impactante ver como las enfermas levantaban manos al oír la música cristiana y mensaje, mientras estaban en sus camas. No permitían escuchar mensajes cristianos pero mi walkman era un gran instrumento y cuando las enfermas levantaban manos al cielo no era de extrañar para las enfermeras porque estaban acostumbradas a manifestaciones inusuales. No sabían que Dios estaba operando y liberando a las cautivas en esa unidad de psiquiatría. El valor y poder de la palabra de Dios en estas personas con intentos de suicidio me hizo ver como opera la palabra de Dios para traer nueva vida y esperanza.
Así que salí de allí convencida que ese era mi llamado, lista para ir a servir y aún más asustada y traumada de cómo estaba antes de entrar a ese lugar, porque lo que vi nunca lo olvidaría. Pero ya sabía lo que debía hacer. Correría donde se encontraba la oveja herida y le llevaría el mensaje.
Pero Dios me detuvo. Porque primero debía matricularme y asistir a las aulas celestiales. Debía ver dentro de mí y enfrentarme al Goliat de mi vida: Mis propios traumas.
Dios me hizo entender la necesidad de escribir para los oprimidos, los cautivos y los afligidos. Y así de herida y con traumas desde mi infancia, yo me jactaba de no necesitar psicólogos. El concepto de que los enfermos psiquiátricos y psicológicos solo eran “locos” había cambiado para siempre en mi vida.
Pero eran ellos los enfermos... yo, ¡No! Porque había sido llamada a ese ministerio. ¡Que ilusa y arrogante! Tenía mucho que aprender durante los siguientes años de mi llamado a servir a Dios...Porque realmente El había escogido a alguien para glorificarse en su debilidad.
Durante este tiempo de llamado, el Señor me mostró la cobertura a nivel hispanoamericano, de este ministerio pero en ese momento yo no podía comprender. Porque antes de mis visitas a la unidad de psiquiatría había enviado un cuadro al óleo a N. York. Quería saber que posibilidades tendría de vender en alguna galería de esa gran ciudad, pero Dios que tiene el control de todo, hizo algo más grande y se glorificó con poder.
Yo no contaba con un título en el área de la pintura. Había estudiado arquitectura y pintaba por necesidad económica. El me regaló en segundo lugar en el desfile de la Hispanidad en Nueva York en una exposición colectiva donde se reúnen pintores de diferentes países de Latinoamérica.
Y allí estaba yo, con solo una pintura, sin planes ni sueños remotos de participar en dicho evento y ahora obtenía el segundo lugar. Y a nivel Hispanoamericano...
Y todo este proceso se dio al mismo tiempo en Septiembre de 1995. El llamado; lo que debía hacer y la cobertura del ministerio. Pero yo aún no entendía solo sabia que algo estaba tratando Dios con mi vida.
Así que yo estaba demasiado impactada por mi experiencia en el lugar de los afligidos y la cárcel de las almas y además por el impacto de recibir un premio internacional que jamás esperaba.
La adrenalina fluía por todo mi ser... Quería descanso más todo se me iba haciendo más difícil porque Dios empezó entonces... a llevarme a sus aulas celestiales.
Y en toda esa confusión, imágenes del Unidad de psiquiatría, recibir un premio por parte del Ministro de cultura debido al premio en nueva York me hacía sentir cansada a nivel emocional.
Y entonces me deje llevar por los impulsos de mi “vieja criatura” y empecé a servir a Dios en el Ministerio de Alabanza. Y es que Dios siempre habla claramente, porque “sus caminos no son nuestros caminos”, pero muchas veces nos dejamos llevar por las costumbres de nuestra vida mundana.
Y en ese tiempo tampoco podía encontrar la paz de Dios porque tenía dos niños pequeños que atender y nadie que se hiciera cargo de ellos, mientras servía. Entonces empeoraron mis conflictos. Porque quería servir, mas bien sentía que debía de hacerlo, pero mis obligaciones familiares me lo impedían. Así que mis conflictos empeoraron
Y fue entonces que empecé a visitar al psicólogo. Que ironía: Yo en el psicólogo mientras cantaba mensajes de paz y restauración. Me hacía llamar en las consultas “la mujer ministerio” porque sabía que mis problemas internos los producía el ministerio que no podía dejar pero que al mismo tiempo debía de hacerlo, porque otras obligaciones me esperaban con mi familia.

Y yo que le había dicho si al Señor en el ministerio de restauración, yo que decía que no necesitaba psiquiatras ni psicólogos y ahora estaba en alabanza y acudiendo a citas con psicólogo. “Como que algo o mucho no estaba bien en mi vida espiritual y emocional. Mas bien todo estaba revuelto, porque lo que primero Dios hace es sacudir a la persona y su vida.
Yo comparo este proceso con un riachuelo que en apariencia parece de aguas cristalinas, pero una vez que se remueve el fondo empiezan a aparecer vidrios, latas y basura que contaminan. Es necesario este proceso para que un día pueda ser “ríos de aguas vivas”.
La obligación de atender a mis hijos y al mismo tiempo servir a Dios me producía conflicto porque no podía establecer prioridades, porque si la Biblia dice “ Amad a Dios sobre todas las cosas” debía servirlo primero aunque dejara de lado otras obligaciones.
Y en la vida real es cierto. Hay que amar a Dios sobre todas las cosas, pero eso no significa que abandonemos nuestras responsabilidades.
Esto es un conflicto que atraviesan muchos siervos de Dios porque saben que Dios es primero y confunden las prioridades, dejando de lado las obligaciones de trabajo o familiares necesarias para tener un hogar armónico y satisféchas todas sus necesidades.
Sentía que si dejaba de servir a Dios El iba a disgustarse conmigo. A veces sentía que me iba a aplastar el cielo. ¡Que desastre de traumas dentro de mi mente y corazón!... Pero Dios los usaría para este ministerio.

A veces cuando sentía que el cielo me caía encima era que seguía con la imagen inadecuada de Dios. Servía a Dios por temor y no por amor.
Mas yo sentía un llamado especial por la oveja herida, porque me identificaba con el dolor de las personas que sufren a nivel emocional, y claro; Yo tenia mucho abono en este terreno, debido a mis experiencias dolorosas del pasado. Así que ese día en un culto cuando coloque una carta a Dios y le dije: Hazme sierva de la oveja herida, El escuchó mi oración, me cerró puertas en el ministerio de alabanza y me envió a sus aulas celestiales.
EN LAS AULAS CELESTIALES
A partir de entonces el Señor me lleva al foso de la aflicción para que pudiera ver dentro de mí, aquello que negaba y reprimía, lo que me hacía cautiva de mi misma y del pecado.
Así que durante mucho tiempo El Señor trató con mis espinos, proceso que fue muy doloroso a nivel psicológico dado que yo me resistía, pero El fue mas fuerte que yo, como dijo uno de los profetas, y tuve que enfrentarme a mi peor enemigo: yo misma.
Y en esa resistencia que yo ponía sufría de grandes dolores de cabeza , de todo tipo de dolencias porque eran psicosomáticas, debido a la tensión y conflicto interno de tratar de reprimir el dolor, pero que al mismo tiempo debía enfrentarlo porque día a día El Señor me lo iba mostrando.
Realmente me dolió estar en las aulas celestiales. Me dolió a nivel físico, emocional y espiritual.
Recuerdo cuando una mañana escuché dentro de mi una voz que decía: “El dolor que estás sintiendo tiene un propósito de Dios”...
Y yo me extrañé, pero no le di mucha importancia. Me dije: Este es un llamado a escribir para una tía que está en fase terminal. Siempre pensaba que Dios me hablaba para llevar el mensaje a otros, pero no sabía que El primero debe hablar a nuestro corazón enfermo y herido antes de que hablemos a otros.
Y esa voz que escuché me habló al día siguiente en la mañana.
Empecé a soñar con mi infancia y de pronto me vi volando y jugando en una acera como a la edad de cinco o seis años. Y una voz me explicó los traumas de mi infancia y como había nacido el miedo al diablo de rabo rojo y a un Dios castigador, por mi pecado de jugar a ser de mama en juegos sexuales inocentes de niños y con otros niños de mi edad...Realmente nada paso, pero eso me dejó un terrible sentimiento de culpa, culpa falsa que me afectaría en mi autoestima en mi edad adulta.
Por supuesto que esto me causo un inmenso dolor así que empecé un llanto que me duró varios días y al mismo tiempo empecé a sentir ira por los que me habían hecho daño. Tuve depresión y muchas luchas, pero el Señor me fue rescatando.
Y Dios que todo lo hace perfecto, para ese proceso envió a toda mi familia a Nicaragua, así que esta no pudo enterarse de la crisis que estaba enfrentando debido a los traumas de mi infancia. Así fue mejor porque es probable que yo hubiera culpado hasta al gato de la familia porque es la primera reacción del ser humano cuando se enfrenta a sus conflictos.
Eran tantos los conflictos que sentía dentro de mi, que no me quedó más que empezar a escribir lo que sentía y tratar de encontrar una respuesta bíblica a cada una de las ataduras que me hacían prisionera.
Debo agregar además que para estar en sus aulas celestiales, Dios me traslado de una casa donde vivía y era como un club social, hacia otra donde nadie me visitaba.
Necesitaba la soledad para poder escuchar la voz de Dios, pero en esos momentos yo no lo entendía, así que me preguntaba lo difícil que era seguir al Señor porque, mis “amigos” me habían abandonado.
Escribía y escribía. Necesitaba entender todo lo que había ocurrido en mi vida, pero sobre todo, necesitaba entender la respuesta de Dios. Así que por mucho tiempo escribía con un lapicero en hojas, en cartones, en recibos... en cualquier cosa donde pudiera expresar lo que estaba sintiendo.
Fueron muchos los escritos que realicé y que después concentré en esta guía de restauración, cuando el Señor me dijo: Te he dado un camino para que lo escribas para otros que caminan en tinieblas y el dolor de su pasado. Para aquellos también que corren demasiado ansiosos hacia el futuro y se olvidan de vivir el presente, porque temen a un futuro incierto.

Por ese tiempo también Dios me llevó al Seminario Teológico Bautista donde estudié cursos de Psicología cristiana y Teológicos, donde actualmente sigo estudiando para obtener el grado de Licenciatura en Teología. También, para poder entender mis conflictos, estudiaba en forma autodidacta psicología cristiana.
Fueron años duros de mucha soledad. Así que pasé mucho tiempo buscando su respuesta y tratando de encontrar... "la paz que sobrepasa todo entendimiento”, tratando de encontrar “la verdad para ser libre”.
Y el Espíritu de Dios siempre ponía en mi este versículo:
“Una voz clama:
Preparad en el desierto camino al Señor:
Allanad en la soledad calzada para nuestro Dios” (Isaías 40:3)
Porque el Espíritu de Dios nos habla de diferentes formas: Primero pone “el querer como el hacer” dentro del corazón; nos habla a través de pasajes o versículos bíblicos; en oración, a través de otros hermanos cristianos; por medio de las circunstancias...
Todo cristiano sabe cuando Dios está tratando con su vida. Parece que todo el mundo, hasta el “teléfono y la televisión” se pusieran de acuerdo para hablarnos. Y cuando sabemos que es Dios redarguyendo, recordando, llamando, hablando, consolando... sentimos que todo se ilumina.
Es una experiencia que ninguna cosa humana puede reemplazar. Y entonces confrontamos todo ese mensaje con la Palabra de Dios y con nuestro contexto de vida y todo está acorde.
Sabemos que Dios está hasta en los detalles más pequeños porque El es omnipresente. Y con temor entonces, nos atrevemos a contarle las cosas que hemos reprimido o de las que nos avergonzamos. Porque sabemos que de todos modos El lo sabe. Es cuando empezamos a tener confianza y a dejar que el perfecto amor “eche afuera el temor, porque el temor involucra castigo”.
Es cuando dejamos de actuar bajando los mecanismos de defensa porque sabemos que ya no vamos a ser heridos o rechazados por Dios porque fue lo que experimentamos en nuestra vida mundana. Y entonces sabemos que Dios está con nosotros.
Y eso era lo que yo empezaba a sentir, después de ir perdiendo el miedo a una imagen inadecuada de Dios. Y sabía que El me dirigía a este ministerio aunque no sabía como lo haría.
PORQUE EL NOS CONSUELA
Con el tiempo fui entendiendo “I Corintios 1:4 “Porque El nos consuela en toda tribulación nuestra para que con el consuelo con que somos consolados por Dios podamos consolar a otros que se encuentran el la misma aflicción”.
Al cabo de un tiempo El Señor me abrió una puerta en la Revista Redil de la Iglesia Bíblica de Zapote en San José y allí continué escribiendo temas sobre sanidad interior. Por supuesto que mis escritos se basaban en lo que había escrito en las aulas celestiales y también cuando me impactaba por el dolor de otros.
Quiero agregar que después empecé a escribir en computadora, porque le dije al Señor: Ya no aguanto la mano de escribir con lapicero...entonces El me regaló la computadora. Porque para mí era imposible comprarla por falta de recursos económicos. Así seguí escribiendo y diré que muchas veces sentía mareos y más dolores de cabeza porque sentía demasiada resistencia y dolor al expresar mis propios sentimientos.
En los escritos de la revista Redil colocaron una foto de una Biblia, pero hasta que inició este ministerio, cuatro años después en internet, pude observar con detenimiento que detrás de la Biblia , en esa foto, se encontraba un teclado y un “mouse” , partes básicas de una computadora.
Y aunque ya tenía este instrumento, no tenía en ese entonces la más remota idea de cómo usar ese sistema extraño llamado Internet.
Una de los problemas mayores que tuve mientras escribía para este ministerio fue mi culpabilidad por sentir que estaba perdiendo el tiempo y que no trabajaba como todos los seres humanos normales. Porque yo había estudiado Arquitectura. Si embargo miles de veces pedí al Señor me abriera la puerta para un trabajo y esta suplica no me fue respondida porque...ya lo tenía. Estaba trabajando para el mayor y perfecto jefe: El Dios de consolación.
Así que mi familia debía ayudarme económicamente.



DIOS PROTEGE CON PROPOSITO
Y en este tiempo de mirar mi pasado recordé cómo Dios me había protegido con propósito para este ministerio, cuando en 1984 fui atacada en una playa solitaria y estando embarazada.
Mi hijo menor y yo fuimos rescatados del ataque de un hombre que quiso estrangularme y violarme cuando tenía tres meses de embarazo. Y antes de cometer su maldad el hombre miraba mis ojos con asombro y miedo y de pronto huyó en forma impresionante. Y yo estaba sola en esa playa. Bueno hasta allí me di cuenta que no estaba sola porque... “El Ángel de Jehová acampa alrededor de los que le temen y los defiende”.
Dios estuvo conmigo durante mi vida y al experimentar luchas y experiencias dolorosas de diferentes tipos como el terremoto de México, y un amplio currículum de experiencias dolorosas que llevan los afligidos del corazón.
Tenía Dios que quitar mis espinas que eran demasiadas, y que yo no me había permitido curar a través del llanto o elaboración del dolor, porque fui criada entre hermanos hombres por tanto aprendí que el fuerte no debe llorar. Así que mis espinas estaban ya infectadas. Debía en las aulas celestiales, aprender que el dolor se cura en un proceso y que deben ser quitadas las ramas secas, ser podado para dar fruto y luego sembrar los nuevos pensamientos de Dios y asumir lo que requiere tiempo y un proceso.

Así que seguía yo escribiendo para este llamado. Al mirar dentro de mí y afligirme por el dolor de otros, escribía y escribía sobre la respuesta de Dios a las emociones, metas y sueños truncados del ser humano.
El único trabajo que encontré desde mi regreso de la ciudad de México era el de profesora en Archivística en la Universidad de Costa Rica aspecto que me reforzó la idea de la importancia de los documentos y su reproducción en diferentes soportes aún en material “informático”. Creo que esto no fue casualidad sino que era parte del llamado a servir en internet.
CUANDO ME DABA POR VENCIDA
Todo siervo de Dios sabe que no es nada fácil seguir el llamado de Dios.
Hacen falta recursos económicos. Hay oposición, crítica, burla, porque “para los del mundo las cosas espirituales son locura”. Hay oposición a veces dentro de la misma iglesia o grupo humano, donde la lucha de poderes siempre esta presente y a veces aflora la resistencia a dejar tradiciones y temores a la nueva tecnología.
Hay luchas dentro de la iglesia, dentro de la congregación, en la familia, entre los amigos, y peor aun entre los enemigos.
Los testimonios muchas veces nos desalientan y el juicio severo nunca falta. Por otro lado hay una parte de la “vieja criatura” que se resiste a renunciar a los sueños y metas construidas en el ayer y una voz interna dice que no vale la pena. Pero el amor es mayor que todo. Y Dios es amor. Y si ese amor fluye podemos vencer las luchas interiores y seguir adelante.
Mas en esta lucha de amor para servir y egoísmo para vivir lo que me había negado me di muchas veces por vencida.
Exhausta sentía que solo perdía el tiempo y así conversaba con Dios, ahora el Dios verdadero porque ya no le temía con terror sino que sabía que es un Dios de amor.
Estas son las luchas que experimentan todo los siervos de Dios pero que finalmente vencen porque el amor “es mayor que todo, todo lo soporta”...
Sabemos que el dolor y prisión que va quedando atrás es la cárcel de muchas almas que sufren. Sabemos que hay muchos que vienen atrás caminando los mismos caminos de error de nuestro pasado. Ellos aun no conocen el dolor, pero ya lo hemos experimentado. Así que seguimos en obediencia al Señor.
Y así vemos como los drogadictos restaurados se mueven a restaurar a otros drogadictos; los que han perdido seres queridos forman ministerios de consolación; los misioneros son capaces de renunciar a sus propias familias y países y los siervos de internet son capaces de pasar noches enteras sin dormir para conectarse con otras personas que no conocen aunque su vista se desgaste y tengan dolores de espalda. Porque saben que son almas que sufren y que esperan una voz amiga, unos brazos de amor, una palabra de esperanza y poder para que los milagros se desaten por la obra de Dios.

Y en esta lucha un día dije a Dios en oración: Señor, al menos que me envíes un fax, sigo en esto, porque creo que solo estoy loca. Así que Dios escuchó y dos días después recibí en Costa Rica una llamada desde Guatemala del director de Campañas evangelísticas Bautistas. Yo solo había visto a este Señor unos días en una campaña aquí en mi país y le había entregado varios de mis escritos. Y mi número de teléfono.
Y él me habló así...”Hermana, la estoy llamando a esta ahora porque Dios puso en mi corazón que le dijera la necesidad de escribir sobre estos temas. Aquí estoy haciendo una charla con su escrito: “Dejando las Cargas”... que lo daré en El Salvador”....
Y yo mientras tanto miraba para arriba y decía...”Este es el fax que me esta enviando Dios”.
Y yo que pensaba que ahora si me le escaparía a este llamado, porque para ser honesta, ya estaba muy cansada y quería huir.
Y este era otro conflicto que sentía, y que muchos siervos habrán experimentado. Por un lado el deseo de obedecer a Dios y seguirle y por el otro, realizar las metas y sueños mundanos...
Y continué otro tiempo escribiendo ahora en la computadora.
Más en este tiempo me empezó a doler mucho la espalda, así que decidí operarme. Iba a ser una operación que me impediría continuar con este ministerio por algún tiempo. Y así le dije al Señor en oración: Señor lo intente, mas...no pude.
Ahora debo cuidar mi salud...
Y así me fui a “reposar” y esperar nueve largos días en un hospital en una sala de cirugía. Otra experiencia que jamás olvidaré. Porque también pude ver el sufrimiento físico de las personas y como este sufrimiento también afecta negativamente las emociones.
Y allí esperé hasta que llego mi día, después de nueves días de lámparas encendidas donde no se podía dormir por las luces y los lamentos... y las tomadas de presión. Y allí, vestida de verde, lista para la cirugía, El Señor de nuevo me rescató. Y no me operaron.
Se presentó una emergencia así que la sala lista para mí, tuvo que ser usada por una paciente de emergencia y salí del hospital caminando y al llegar a mi casa vi como una computadora me seguía esperando para terminar lo que ya había empezado. Y yo que decía...”no continuare con este ministerio: Lo siento, mi Señor“...
MATERIAL INFORMATICO LISTO
Por fin tenía el material listo y ya había aprendido a usar el Internet. Y porque además durante mi vida mundana había estudiado también varios cursos sobre computación lo que me facilitaba este trabajo.
Y encantada de la vida empecé por lo mas elemental y divertido: A chatear...
Y así en esta búsqueda de cualquier ser humano que hiciera click del otro lado, encontré a un webmaster, más bien diré, que el Señor hizo que lo encontrara. Y fue en un programa de 11.000.000 de usuarios, pero para Dios “nada es imposible”.
Y con el tiempo El Señor me regalo a través de él, el sitio...
www.artere.netfirms.com
Sitio personal de mis pinturas al óleo donde se puede ver la obra: La Puerta o el Patio que fue la pintura ganadora en el Desfile de la Hispanidad en 1995 en Nueva York.
Y después de esto empecé a sentir en el corazón el colocar los mensajes para llevar luz por Internet.
Y paso como un año y nada...de la página web. Hasta que me di por vencida. Guardé entonces todo mi material en un closet y una vez mas dije al Señor: Envíame otro fax o ábreme una puerta porque no tengo los recursos ni se que más puedo hacer. Porque de nuevo me doy por vencida.
Y es que en los caminos como siervo de Dios una de las cosas más difíciles es saber esperar con paciencia el tiempo de Dios. Generalmente corremos o queremos que las cosas se den de un día para otro. Pero se nos olvida que Dios esta trabajando en otras personas que un día serán el instrumento que usará para continuar en el ministerio.
Así que me olvidé de este ministerio por unos días.
Y unos días después en un café Internet se me ocurrió digitar la dirección electrónica del nombre que habíamos escogido. Y allí estaba...

www.lapazdedios.netfirms.com
Un sitio sencillo pero que era el instrumento para enviar la guía de restauración: “Paz en su camino”.
Y yo que pensé que ya todo había acabado. Apenas empezaba un precioso y necesario ministerio para llevar un instrumento de restauración a los oprimidos, afligidos y vendados.
Pero en este proceso de nacimiento de este ministerio lo que más me impactó es que al llegar por fin a tratar de enviar la guía través de Internet no sabía lo peligroso que era hacerlo en un programa llamado “word” porque puede ser destruida o cambiada la información.
Dios que es sabio, cuida su palabra y está en control de todo me puso entonces en el camino a un ángel que me dijo que eso sería un arma para el enemigo..Y yo ni idea que eso pudiera ocurrir ya que, de informática y de webmaster en ese entonces tenía poco conocimiento. Dios lo cambio al programa Acrobat Reader para asegurar que no fuera cambiada la información.
Porque todo esto fue surgiendo paso a paso, solo en obediencia y poco dinero. Solo el necesario para realizar cada paso en que El Señor iba abriendo las puertas y usando instrumentos.
Hoy día, después de cinco años de utilizar esta guía y de haber recibido cartas y llamadas de hermanos y líderes cristianos de diferentes partes, doy testimonio que Dios respalda a quien llama. Porque se trata de su ministerio. Nosotros solo somos sus siervos.


I PARTE: CAPACITACION
1. EL MINISTERIO Y EL CONSEJERO
“Los labios del sacerdote deben guardar la sabiduría, y los hombres deben buscar la instrucción de su boca, porque él es el mensajero del Señor de los Ejércitos” (Malaquías 2:7)
Dios llama por medio de su palabra a sus siervos y por la obra de su Santo Espíritu actuando en los corazones...
Estos son algunos versículos bíblicos referentes al llamado para servirle. Sirvan para recordar a cada líder cristiano el llamado a servir en el Ministerio de Restauración.
“Una voz clama: Preparad en el desierto camino al Señor: Allanad en la soledad calzada para nuestro Dios” (Isaías 40:3)
“Tú, Israel, siervo mío. Jacob, a quién he escogido, descendiente de Abraham, mi amigo: Tu, a quien tomé de los confines de la tierra, y desde sus lugares más remotos te llamé. Y te dije: Mi siervo eres tú, yo te he escogido y no te he rechazado: No temas, porque yo estoy contigo; no te desalientes, porque yo soy tu Dios. Te fortaleceré, ciertamente te ayudaré, si, te sostendré con la diestra de mi justicia”(Isaías 41:8-10).



“Así dice el Señor: en tiempo propicio te he respondido, en día de salvación te he ayudado; te guardaré y te daré por pacto del pueblo, para restaurar la tierra, paras repartir las heredades asoladas, para decir a los presos:”Salid”; a los que están en tinieblas: “Mostraos”. Por los caminos pacerán, y en todas las alturas desoladas tendrán sus pastos, no pasarán hambre ni sed, ni los herirá el calor abrasador ni el sol, porque el que tiene compasión de ellos los guiará, y a manantiales de aguas los conducirá” (Isaías49:8-10).
“Fortaleced las manos débiles y afianzad las rodillas vacilantes, decid a los de corazón tímido: Esforzaos, no temáis; he aquí, vuestro Dios viene con venganza; la retribución vendrá de Dios mismo, mas Él os salvará”
(Isaías 35:3,4).
“Buscad la paz con todos y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor. Mirad bien que nadie deje de alcanzar la gracia de Dios; de que ninguna raíz de amargura, brotando, cause dificultades y por ella muchos sean contaminados”(Hebreos12:14,15).
LA CARGA Y COSTO DEL CONSEJERO
“No penséis que vine a traer paz a la tierra. No vine a traer paz, sino espada. Porque vine a poner al hombre contra su padre, a la hija contra su madre y a la nuera contra su suegra; y los enemigos del hombre serán los de su misma casa”. (Mateo 10: 34-36)

En el ministerio, el consejero confronta la mentira y pecado personal y familiar, con la verdad de Dios. Aquí surge la resistencia y guerra espiritual y muchas veces la misma persona se niega a confrontar su vida. Surgen enemistades y tensión. El consejero no debe presionar, ni esperar que se de la respuesta inmediata.
Debe entender que es una reacción para no morir a las viejas costumbres, hábitos e intereses egoístas, o temor al dolor y la culpa.
El tiempo es diferente en cada persona y la obra es del Espíritu de Dios.
El consejero es solo el instrumento de Dios y debe orar mucho por las personas que atenderá en su llamado. Debe tener presente siempre que en su ministerio debe prevalecer el mensaje de salvación.
Podemos sentir esta carga y dolor en algunos de los profetas como Jeremías:
¿ A quienes hablaré y advertiré, para que oigan?
He aquí, sus oídos están cerrados y no pueden escuchar.
He aquí, la Palabra del Señor les es oprobio; no se deleitan en ella.
(Jeremías 6:10)
MEDITACION: LLAMADO AL SIERVO DE DIOS
Te dije un día ante tu llamado:¡Heme aquí Señor!, envíame a mi, yo iré Señor (Isaías 6:8). Quiero llevar luz a la oveja ciega y ungir con aceite fresco a la oveja herida de tu redil.
Y escuchaste mi respuesta mas no me enviaste, me dijiste: “Estad quieto y conoced que yo soy Dios” (Salmo. 46:10)
Porque yo quería correr para dar tu mensaje pero aun no estaba listo: debía ser renovada mi mente y mi corazón.
Me hablaste entonces y dijiste: Pondré primero mi palabra en tu boca, mi amor en tus brazos, mis lágrimas en tus ojos, y haré que tus pies no corran para que tengas que escucharme en tu aflicción. Porque debo llegar primero a tu corazón herido que aun tiene partes de piedra debido a las experiencias dolorosas de tu pasado. "Yo te daré un corazón de carne" (Ezequiel 36:26), porque yo hablaré a la oveja ciega y herida a través de tu boca y de tus brazos, pero debo poner mi amor, mi palabra, mi consuelo y perdón dentro de ti.
Yo te perdono dijiste, pero debes aprender a perdonarte a ti mismo. Yo destruyo tu orgullo para que puedas también pedir perdón, y te muestro mi misericordia para que la tengas con otros a tu alrededor. Debo liberarte del dolor de tu ayer y de la ansiedad e incertidumbre que te produce tu mañana porque te atan y te hacen esclavo. Transformarte y moldearte solo es posible si aprendes a confiar en mi poder y fidelidad solo a través de los momentos difíciles.
Permitiste entonces pruebas y más pruebas en mi vida hasta el límite de mi resistencia, pero no resbalé porque tu me estabas cuidando.
Tocaste mi área emocional, mis sentimientos; destruisteis mis metas y sueños y los cambiaste por los pensamientos de Dios (Isaías 55:9).
Porque para que yo pudiera consolar a otros debía primero sentir tu consuelo (2 Corintios 1:4). Me consolaste mientras lloraba, y preguntaba incrédulo porqué permitías mi sufrimiento que me impedía servirte porque yo te había dicho: Heme aquí Señor.
Colocaste tu palabra en mi corazón herido y de mi corazón pasó a mi boca y derramaste tu amor en mis manos para hacerme tu siervo en las aulas de Dios.
Me estabas preparando en el Ministerio de la consolación y misericordia a la oveja herida, porque escuchaste mi oración cuando dije: Heme aquí Señor.
Me estabas quitando la venda de mis ojos para que pudiera conducir a otros ciegos. Me estabas dando misericordia y palabra de poder para el enfermo, el postrado, el solitario, el carente y todos los que tu llamas tus pequeños y que ahora puedo ver cuando recuerdo mi dolor.
Tenías que llenar la vasija que formaste con el barro de mi existencia, me moldeaste y me llevaste a tus aulas celestiales.
Me diste la cruz de Cristo porque yo tenía que ir al calvario y morir a mi yo, para que Cristo resucitara y viviera dentro de mi ser interior.
Yo no entendía que me estabas preparando porque no existe otra forma de entender y sentir el dolor de otros, solo a través del propio dolor.
Por eso ahora comprendo... !Tú hablas a otros a través del amor porque Tú, Dios, eres amor ( 1 Juan 4: 8).Encontraste en mí un corazón dispuesto, lleno de debilidades y sufrimiento, mas era el barro perfecto para que tu poder se glorificara porque tu poder se glorifica en la debilidad (2 Corintios 12:9).
Y yo seguía preguntando… ¿Porqué, porqué Señor ?
Mas ahora sé que un porqué no existe en la escuela de Dios; un para qué, es la pregunta correcta porque responde a los propósitos de Dios.
Mas aunque entienda que soy barro en tus manos me pregunto: ¿Hasta cuándo Señor?..Cuando terminarán mis pruebas para poder servirte como yo quiero Señor? Y Tú respondes: No es como tú quieras sino como yo quiera, por que yo soy tu Dios.
Y ahora al pasar el tiempo, sigo en la escuela de Dios, mas miro hacia atrás y comprendo que he aprendido tu palabra a través de la aflicción, porque solo el dolor destruye las fortalezas construídas en el ayer y en el pecado: el orgullo, el egoísmo y todo lo que pertenece a mi naturaleza egocentrista y que se resiste a morir para que tu vivas.
Hoy cuando veo al cautivo recuerdo cuando era cautivo, cuando escucho al que muestra ira sé que está atado a su dolor. Cuando veo la oveja herida y postrada en una cama, me doy cuenta que tú necesitas mis brazos y tu misericordia dentro de mí para llevar amor, y el mensaje de salvación.
Porque Tú eres Espíritu (Juan 4: 24). Necesitas de una vida dispuesta para que tu uses su boca, sus brazos y sus pies para ir y venir pero con una mente y corazón renovado. Necesitas a alguien que entienda que es más bienaventurado dar que recibir: Necesitas a alguien con testimonio para que pueda hablar con convicción y autoridad en el nombre del Señor.
Ahora entiendo que así preparas Tú a tus siervos: En el foso de la aflicción.
Sé que todo lo que he escrito y todo lo que me has dado puedo darlo sin egoísmo porque no me pertenece, son tus pensamientos, son tus sentimientos, son el instrumento para que tu Santo Espíritu pudra "el yugo de opresión" (Isaías 10:27) porque ahora tú vives dentro de mí, porque me has hecho tu siervo.
Sé que tú eres soberano y todo lo que permites tiene un propósito en mi vida y la de otros. Y aún te digo: ¡Heme aquí Señor!...Porque prefiero morir a mi yo para que otros vivan en ti, que vivir para que otros mueran sin tu salvación y consuelo.

“He aquí te he purificado, pero no como a plata, te he purificado en el crisol de la aflicción” (Isaías 48:10).